jueves, 13 de septiembre de 2007



Llego el turno del siglo XX, el siglo de las grandes guerras pero es también el siglo del progreso y de la modernidad. Las contribuciones del diseño gráfico a la comunicación, publicidad e identidad corporativa son decisivas en unos mercados cada vez más complejos y competitivos.
Tuvo que llegar el siglo XX para que por fin la prensa cambiara los esquemas de trabajo dentro de las artes gráficas. Luego de muchos años de impresión manual se dio paso a lo mecánico y automático.
Surgieron especialistas en cada fase del proceso, comenzaron a surgir diseñadores de tipos, fundidores, compositores, fabricantes de papel, encuadernadores, editores, impresores, etc. y las funciones de los tipógrafos se iban reduciendo cada vez mas.
La tecnología pasó de lo manual a lo mecánico y a lo automático, y de un mercado limitado a uno masivo. Creció la demanda del material impreso y el desarrollo de la publicidad fomentó el crecimiento de las ventas de diarios y revistas, recuperando a su vez el uso del Cartel Publicitario.
En el siglo XX surge una nueva generación de diseñadores que crean un nuevo estilo de arte: el Art Nouveau o Modernismo , el cual incluía ideas procedentes de todas las disciplinas del diseño y el arte, acelerando la evolución en el arte de vanguardia y en el diseño, el Art Nouveau creó al diseño gráfico como oposición al diseño tipográfico, no solo como un medio de comunicación de ideas nuevas, sino también para su expresión.
La tecnología proporcionó nuevos medios gráficos a ilustradores y diseñadores, afianzando al Modernismo como el estilo dominante del siglo XX. Cabe destacar que las grandes invenciones que se produjeron entre 1850 y 1910 ayudaron a difundir las comunicaciones visuales y a inspirar a los diseñadores, entre ellas tenemos: la máquina de escribir, el clisé pluma, la trama, el proceso de impresión en color, la fotografía en color, la composición automática, la instantánea, la fotografía de rayos X, la película de animación, las diapositivas de linterna mágica, entre otros.
También hicieron su aparición en el siglo XX los ordenadores, máquinas en un principio destinadas a un grupo reducido de técnicos y especialistas, pero que poco a poco fueron ganando popularidad y que con la aparición del ordenador personal se extendieron a todos los ambientes y grupos sociales.
El diseño de principios de este siglo, al igual que las bellas artes del mismo periodo, fue una reacción contra la decadencia de la tipografía y el diseño de finales del siglo XIX. El símbolo de la tipografía moderna es la tipografía sin serifa o de palo seco, inspirada por los tipos industriales de finales del siglo XIX. Destacan Edward Johnston, autor de la tipografía para el Metro de Londres, y Eric Gill.



Tipografía utilizada para el mapa del metro de Londres inspirada
por los tipos industriales geometricos.













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